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El árbol junto al río

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Árbol solitario en la ribera del río Jarama, 30 de marzo de 2013 Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, hoy estoy para penas solamente, hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato. Hoy reverdece aquella espina seca, hoy es día de llantos de mi reino, hoy descarga en mi pecho el desaliento plomo desalentado. ("Me sobra el corazón", de Miguel Hernández) Esta noche no salen las palabras. Esta noche solo siento el corazón encogido que me asfixia y apenas me deja moverme. Hoy soy como aquel árbol recio, en la ribera del río, quieto, impertérrito ante la fuerte corriente que pasa junto a él. Sin poder moverse, solo está ahí y espera. ¿Espera a qué? A todo y a nada. Solo está ahí. Esperando. ¿Esperando qué?

Imágenes del río Jarama desbordado

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El martes, a la caída del sol, subí a lo más alto para ver la crecida del río Jarama tras las lluvias de marzo. Soplaba el viento con fuerza, pero no hacía demasiado frío: diez u once grados. Me senté en la ladera del monte, con todo el valle del Jarama a mis pies. A la izquierda, en un alto, Uceda; a la derecha, al nivel del río, Patones, y un poco más elevado, escondido entre las montañas, Patones de Arriba. En medio, las huertas y el río desbordado. La tibia luz del crepúsculo se reflejaba sobre la fuerte corriente de nuestro río. Quién le ha visto y quién le ve... Con una sensación de paz absoluta, el sol se iba escondiendo tras las montañas. Más a la izquierda, las nubes amenazaban la sierra de Guadarrama. En el horizonte destacaba el Pico de San Pedro, solitario, majestuoso, referente del paisaje lejano que cierra este valle.  El agua fluye sin pausa. Es un agua a veces dorada, a veces plateada, por la última luz del sol antes de esconderse. Qué poco sentido tienen los ...

Así está el Pontón de la Oliva

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Con las lluvias del último mes, el pantano del Atazar está soltando agua por el aliviadero de abajo, lo que ha hecho crecer el río Lozoya hasta chocar contra el Pontón de la Oliva. Esta pequeña presa, construida en 1851, está a punto de desbordarse, como ya ocurrió hace una década. De momento, se ha formado un lago espectacular al otro lado, entre las montañas, por la crecida del río y el Pontón está soltando agua por uno de los laterales. Comparto con vosotros las fotos que he hecho esta semana en el Pontón de la Oliva. Espero que os gusten. El Pontón de la Oliva, a punto de desbordarse. 1 de abril de 2013 Zona inundada del valle, donde suele haber un pequeño río entre las montañas El puente que cruza el Lozoya casi no puede tragarse la corriente El Pontón alivia la presión del agua por un lateral La fuerza del agua es impresionante El agua que suelta el Pontón a su paso por el puente Imagen del Pontón de la Oliva. Hace una década el agua saltó por...

Río desbordado

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Crecida del río Jarama, a su paso por Uceda. 1 de abril de 2013 El modesto río Jarama se ha crecido estos días con un ímpetu no visto en muchos años. En la imagen de arriba se ven las huertas de Uceda y Patones anegadas por el río. En circunstancias normales, el agua puede cruzarse a pie de un lado a otro desde el camino que viene del pueblo, o a mula, como hacen, o hacían los lugareños. Te mojas las piernas en invierno, y los tobillos en verano, eso si hay suerte y no está seco por completo el río (mirad este enlace, es muy curioso:  Río seco ) . De cuatro o cinco zancadas pasabas de la provincia de Guadalajara a la de Madrid. Ahora haría falta un puente. Pero este mes de marzo, de forma inopinada, ha llovido sin parar. Dicen que ha sido el tercer mes del año más lluvioso en más de 60 años. El pantano del Atazar está aliviando su presión y el torrente corre despavorido entre las montañas hasta el Pontón de la Oliva, construido en 1851. El viejo dique contiene el agua y for...

El novio de la muerte

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En esta Semana Santa pasada por agua, en la que no ha salido la procesión de Los Estudiantes en Madrid, mi procesión, pero tampoco otras muchas a lo largo y ancho de España, sí ha brillado una vez más en Málaga la Legión, con el traslado hasta su trono del Cristo de la Buena Muerte, el Cristo de Mena. Y he recordado, con un nudo en la garganta y en el alma, esa "Semana Santa", única e irrepetible, en el verano madrileño de 2011. Un año de difíciles recuerdos, en los que fue una excepción esa noche de agosto repleta de procesiones en el centro de Madrid. Y en concreto se me quedó grabada para siempre la del Cristo custodiado por los caballeros legionarios.  Acompañé a la Legión, como muchos otros madrileños, durante toda la madrugada por la Calle de Alcalá, Puerta del Sol, calle del Arenal y Bailén hasta el Palacio Real, mientras cantaban a pleno pulmón, ellos y nosotros, ese himno que te hiela la sangre: "El novio de la muerte". Acabé cantando a gritos ju...

Domingo de Ramos

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La Charcuela, octubre de 2012 Look at me It really was not easy But I can breathe And I'm so grateful 'cause I can see I am free to do exactly what I please So come with me to a place where we can be Ooh I wanna touch the sky I wanna fly so high Ooh I wanna hold you I wanna love you tonight (...) Follow me to a place where we can be absolutely free (Sky, Sonique) Esta mañana al subir la persiana de mi habitación se han colado los rayos del sol hasta la cama. Es Domingo de Ramos, uno de los días más bonitos del año, una de esas fechas que marcan el paso del calendario, de los años. Ahora mismo está toda España pendiente del cielo: lloverá o no lloverá. En Madrid hay algunas nubes y no está nada claro lo que vaya a pasar por la tarde, cuando a la caída del Sol salga la procesión de Los Estudiantes desde la Basílica de San Miguel y recorra el Madrid de los Austrias. Un año más. Como cada Domingo de Ramos desde que me salí del Palio, iré por la noche a v...

Dinosaurio junto a la cama

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Anochecer en la Plaza de España de Madrid, finales de febrero de 2013 Andar, andar, andar... Madrid es una ciudad para caminar, de día y de noche, hacia arriba y hacia abajo y vuelta a empezar. Siempre queda algo por descubrir, siempre hay una hora del día que ofrece un matiz diferente a ese rincón especial por el que has pasado un millón de veces. La ciudad cambia de cara a cada hora, es capaz de enamorar de mil maneras diferentes, una por cada minuto del día en cada calle y plaza del centro. Camina, camina, camina... Carlos no deja de dar un paso detrás de otro. Mientras está en movimiento toda va bien, las cosas parecen ordenadas, todo bajo control. Acción, acción, acción. Atrás quedaron sus fantasmas y el rostro de esa persona que se quedó incrustado en su cabeza, y en su corazón, durante tanto, demasiado, tiempo, hasta paralizarle por completo. Pero venció. Ahora todo está controlado. Carlos avanza, no deja de avanzar ni de caminar y disfruta de todo lo que ve, lo que le...