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Escenas del verano

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Atardecer veraniego en el Parque Juan Carlos I, 30 de julio de 2013 Anochece en el Templo de Debod, 17 de agosto Polana, tanto tiempo... Pasadas las dos de la mañana del 25 de agosto Parque del Retiro. Un claro entre los árboles. 29 de agosto Puesta de sol desde el castillo de Uceda, 1 de septiembre Madrid, Madrid... Qué grande eres. Mañana del 6 de septiembre Well you only need the light when it’s burning low  Only miss the sun when it’s starts to snow  Only know your love her when you let her go  Only know you’ve been high when you’re feeling low  ( "Let her go" , Passenger) El verano se apaga, día a día, hora a hora. Este año tampoco he ido lejos. Esta vez también me he quedado en mi querido Madrid, en el mes más duro del año, por su calor infernal, para vivir en esta ciudad única, siempre acogedera, sorprendente y misteriosa, y a la vez tan agredida por propios y extraños. Ayer nos volvieron a decir "no" a los Juegos Olímpicos. ...

El sol de los romanos

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Puesta de sol desde Uceda, 1 de septiembre de 2013 Se acaba el verano, poco a poco, igual que se va el sol detrás de las montañas del Parque Nacional de Guadarrama, cuando apenas son las ocho y media de la tarde de este 1 de septiembre. Todavía regala algunos rayos, pero su luz languidece lentamente y el ambiente se va enfriando. Desde el castillo de Uceda (las tres piedras que quedan de él, para ser precisos) la puesta de sol es sobrecogedora, espectacular. Es una belleza sobrehumana en pleno centro de la Península Ibérica. Iberia, como la llamaron los griegos, Hispania, como la bautizaron los romanos, al-Andalus para los musulmanes después, o España, como fue desde hace siglos. Da igual la época, el nombre, las culturas que han pasado por aquí y han dejado su huella en esta tierra, una encima de otra, o una mezclada con otra... El paisaje ha sido el mismo desde hace dos mil años, tres mil... Quizás más árboles, un río mucho más caudaloso, más construcciones de piedras y barro....

Una librería en Madrid

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Fnac Madrid, 23 de agosto de 2013 Si un marciano aterrizara en una librería de Madrid pensaría que ha llegado a un país al borde de la explosión política y social, o como mínimo a una tierra atormentada por su pasado, su presente y su futuro, que se mira con dolor y odio a sí misma, y parece complacerse en destruir lo ya construido para empezar, una vez más, de cero... Pasé hace unos días por una librería céntrica. Me apetecía comprar un libro interesante para soportar mejor este agosto madrileño, que por momentos derrite el asfalto y las mentes. Encontré un "escaparate" que, en su conjunto, parece reflejar un fin de régimen, el punto final a una etapa histórica en España, y las incertidumbres que se abren. "Catarsis", "Qué hacer con España", "Indecentes"... Títulos negativos, destructivos, que parecen recrearse en los problemas...  Algunas reseñas advierten del agotamiento de la monarquia parlamentaria, con una frivolidad que realmente...

Luna llena

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Anochecer del 21 de agosto de 2013, Uceda La puesta de sol coincide con la salida de la Luna. Una Luna llena, plena, perfecta. Son las nueve y cuarto de la noche. El campo se cubre de sombras y dice adiós a uno de los días más calurosos del año. En un abrir y cerrar de ojos, sobre el monte asoma media Luna, de un naranja enrojecido. Aparece majestuosa, grandiosa, imponente, tras unos árboles que son los primeros en verla cada noche. Después de una salida casi atropellada detrás del monte, parece frenarse en su carrera nocturna en la que cruzará este cielo estrellado y dará luz de plata a los campos de Uceda, a esta ermita de San Roque que soporta el paso de los años, de las décadas, quizás de los siglos, como prueba de lo que permanece inmutable en medio del caos, del cambio, de la transformación, de la crisis... La Luna arde en su ascenso sobre la meseta castellana en este mes de agosto que por momentos resulta infernal. Allí, en la dehesa, iluminará a los jabalíes que apro...

¿Madrid... o Moscú?

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Anochecer, 17 de agosto de 2013 Desde la barra del bar, dos chicos le miraron fijamente, serios, repentinamente quietos, y siguieron sus pasos según se dirigía a la entrada del supermercado. Él les sostuvo la mirada. "Me conocerán de algo, quizás. ¿De mi trabajo? Puede ser...", pensaba mientras avanzaba y comprobaba que no le quitaban la vista de encima, sobre todo uno de ellos, el de la camiseta roja. Ya dentro, la curiosidad le pudo y se giró para ver si le seguían con la mirada. Efectivamente, a través de las personas y de los stands de productos pudo ver que al menos el de la camiseta roja le observaba. Después del mes que había pasado, protagonista sin quererlo en muchos medios de comunicación, le extrañó lo justo. Se quedó mirándolos también unos instantes, sin que ninguno apartara la mirada. Continuó haciendo su compra en un supermercado casi vacío, en mitad del puente de mediados de agosto. Debía de ser el día de los solteros, o de los Rodríguez, porque se cr...

Vuela alto

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Vuelo Berlín-Zurich-Madrid, 4 de julio de 2013 No voy a sentirme mal Si algo no me sale bien He aprendido a derrapar Y a chocar con la pared. Que la vida se nos va Como el humo de ese tren Como un beso en un portal Antes de que cuente diez. (" Antes de que cuente diez" . Fito & Fitipaldis ) Vuela, vuela. Vuela alto, siente la libertad, el espacio infinito, inabarcable, la grandeza de este reino sin límites ni fronteras y la pequeñez de todo lo que queda ahí abajo. Mira hacia delante, que el viento sea tu motor, y planea sobre esas nubes que desde abajo oscurecen la luz del sol. Sigue arriba, sin barreras, sin límites, sin sombras. Y si mueves la cabeza que sea solo para mirar más alto y seguir subiendo hacia ese lugar donde te encuentras a ti mismo y nada más y aquello que quedó abajo se va haciendo diminuto, insignificante, absurdo, falso. Sube, no dejes de subir. Y vuela, vuela siempre alto. Respira la libertad. Siente que no tienes más amo que tú mis...

Llueve en París

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París desde el taxi, 28 de mayo de 2013 Hacía tiempo que no viajaba a París. Los últimos recuerdos eran paseos interminables por la ciudad y sus barrios, rincones con un encanto que solo puede encontrarse aquí, ambientes puramente parisinos, terrazas con estufas, vacaciones, buena compañía, felicidad...  El taxi va bordeando el Sena hasta el hotel, mientras cae una lluvia primaveral, cálida e intermitente. A través del cristal me pellizcan recuerdos lejanos cuando pasamos junto a ese puente que creí conquistado para siempre hace años. Por la ventanilla del coche se escurren gotas de agua como si fueran lágrimas gruesas y sinceras. Allá, detrás de unos árboles, al otro lado del río, se levanta imponente la Torre Eiffel. Qué tendrán esos hierros que enamoran en cuanto los ves. Una vez subí a lo más alto. Era un día frío, pero soleado, al final de un otoño tranquilo. Vista de lejos, la Torre Eiffel es una dama majestuosa. Vista desde abajo, cuando puedes tocarla y acariciarla...